Las células pueden detectar señales mecánicas de su entorno y responder iniciando distintas cascadas de señalización genética y bioquímica que influyen en la diferenciación y funcionalidad celular. Esta conexión, aún poco explorada, debe desempeñar un papel muy importante durante el desarrollo embrionario y la formación de órganos, ya que las células embrionarias tienen una naturaleza marcadamente dinámica, en constante movimiento, experimentando cambios muy significativos en su conformación y estando en contacto con entornos muy diferentes que ejercen fuerzas distintas sobre ellas. Sin embargo, todavía no comprendemos cómo se integran estas fuerzas a nivel genético y molecular, ni qué tipo de memoria utilizan las células para propagar de forma fiel los cambios mecánicos o geométricos. El objetivo del laboratorio es por lo tanto averiguar cómo las fuerzas mecánicas del exterior se traducen en distintos estados conformacionales celulares y nucleares y, por tanto, en señales de regulación génica durante el desarrollo embrionario temprano de los vertebrados.
YAP es una de las proteínas mecanosensibles más estudiada, ya que actúa como un sensor para transducir señales mecánicas en procesos bioquímicos y cambios en el estado transcripcional de la célula. Nuestro objetivo es utilizar YAP como indicador e identificar otras proteínas con carácter mecanosensible, que conformarían el conexoma celular, encargados de transmitir la información del entorno a la célula. Esto también nos posibilitará estudiar cómo las distintas geometrías nucleares y las fuerzas mecánicas del sustrato impactan en el epigenoma global, que definiremos como un conjunto de regiones reguladoras génicas mecanosensibles (mGRRs). En paralelo, identificaremos cambios en el aparato mecanosensor de la célula con técnicas de microscopía de alta resolución y los conectaremos con el uso diferencial de estas mGRRs bajo diversas perturbaciones mecánicas.